lunes, 4 de junio de 2012

 FRASES DE HOY Y DE SIEMPRE






“Si deseas ser feliz un día, emborráchate; sí deseas ser feliz tres días, cásate; pero si deseas ser feliz toda tu vida, planta un jardín”

“El camino hacía la riqueza, depende fundamentalmente de dos palabras; Trabajo y Ahorro”

“¿Qué es la riqueza? Nada, si no se gasta; nada, si se malgasta” -André Bretón

“Si tu meta es estar cómodo económicamente, lo más probable es que jamás te hagas rico. Pero si tu meta es ser rico, lo más probable es que acabes estando inmensamente cómodo”
“Para el Sabio no existe la riqueza. Para el Virtuoso no existe el poder. Y para el Poderoso no existen ni el Sabio ni el Virtuoso” -Roberto Fontanarrosa
“Amo más a mi ojos cada vez que veo estas lindas fotos del Banco de Imágenes Gratuitas” -Elsa Hernández

“La felicidad no la producen los bienes y las riquezas, sino un corazón sabio y amoroso”

“Puedes vivir de dos formas; Lamentándote por todo lo que la vida no te da, o disfrutando todo lo que tienes”

“Cuando las riquezas empiezan a aparecer, lo hacen con tanta rapidez, y en tal abundancia, que uno se pregunta dónde habían estado escondidas durante todos esos años de necesidad”
-Napoleón Hill
“El amor es la alegría de los buenos, la reflexión de los sabios y el asombro de los incrédulos” -Platón
“Para las mujeres el mejor afrodisiaco son las palabras, el punto G está en los oídos, el que busque más abajo, está perdiendo el tiempo” -Isabel Allende
“No hay distancia que no se pueda recorrer, ni meta que no se pueda alcanzar. si lo deseas de verdad, lo puedes lograr”
Hola, de nuevo estoy aqui, despues de unos dias que por otras obligaciones no he podido escribir nada, hoy voy a copiar un articulo muy interesante que he leido en la revista Consumer.



El pan y la sal

Conviene consumir pan, pero es el alimento que más sal aporta a nuestra dieta
El pan, compuesto de harina, agua y sal, es quizá el alimento universal por excelencia, no entiende de clases sociales y apenas hay zonas en el planeta en que, de una u otra manera, no se consuma, si bien la costumbre que tenemos aquí de acompañar cualquier comida con pan es un hábito dietético que distingue nuestra cultura occidental respecto de otras. De hecho, el pan, que para nosotros es un alimento básico e indispensable para cada día, no lo es para otras culturas y poblaciones, en las que este papel lo desempeña el arroz, por ejemplo.

  • Fecha de publicación: 23 de junio de 2009

Saludable y necesario

En muchas de nuestras mesas, el pan es imprescindible y se ve muy normal que la comida o cena se retrasen hasta que llegue a la mesa. A pesar de que, y desde hace ya muchos años, la tendencia (muy criticada por los nutricionistas) es de disminución del consumo de pan, este alimento sigue siendo un secundario de lujo. Los egipcios lo inventaron tal como lo conocemos hoy, y fueron los griegos quienes perfeccionaron las técnicas de panificación hasta convertirlas en poco menos que un arte.
El pan es un alimento saludable y necesario en nuestra dieta, pero conviene consumirlo con moderación. Y no porque engorde o -en expresión más técnica- porque aporte muchas calorías a nuestro organismo, que no lo hace, sino por una razón bien distinta y que apenas se conoce: la sal. El consumo de pan es responsable de casi una quinta parte de la sal que ingerimos cada día. Y sabido es que el consumo excesivo de sal (tan común en las sociedades desarrolladas) repercute negativamente en la salud, hasta el punto de que la hipertensión es considerada enfermedad de civilización, como la obesidad, la diabetes o la arterioesclerosis. Según datos recogidos por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), en España la principal fuente dietética de sodio en la población adulta es el pan, que aporta el 19% del total ingerido, seguido del jamón serrano, los embutidos y los fiambres. 


Para prevenir la hipertensión hay que controlar el consumo de sal
Entre los efectos de un consumo excesivo de sal prolongado en el tiempo destaca la hipertensión arterial, patología que afecta a 10 millones de españoles y es responsable de la mitad de los infartos de miocardio y los accidentes cardiovasculares registrados en nuestro país. Pero hay más repercusiones asociadas a la ingesta excesiva de sal, como el empeoramiento de los síntomas de enfermedades del corazón, hepáticas y renales. Además, fumadores, diabéticos y obesos ven agravada cualquier disfunción de su organismo. Los expertos en nutrición de CONSUMER EROSKI recomiendan seguir la pauta fijada por la Organización Mundial de la Salud (OMS): no superar los 6 gramos de sal al día. Esta cantidad equivale a unos 2,4 gramos de sodio, conviene saberlo para hacer las cuentas: en las etiquetas de los alimentos, la cantidad de sal viene normalmente expresada como sodio.

Pan menos salado

Si pudiéramos degustar una ración de pan elaborada como se hacía hace tan solo cinco años y comparar su sabor con el de un pedacito de una barra de pan de hoy comprobaríamos cómo el primer trozo es más salado. No es de extrañar, el pan ahora es un 25% menos salado que entonces. El Ministerio de Sanidad y el sector de la panadería suscribieron en 2005 un acuerdo para rebajar el contenido en sal de este producto. El objetivo era reducir de forma progresiva la proporción de sal utilizada en la elaboración del pan y mejorar así los hábitos alimentarios de la población general, especialmente los de la población infantil.
Se planteó pasar del 2,2% de sal del pan de entonces hasta el 1,8%, lo que equivale a 18 gramos de sal (cloruro sódico) por kilo de harina. Esta disminución progresiva se ha realizado a lo largo de cuatro años (2005-2009), a razón de una reducción de un 0,1% de sal por año, de cara a lograr una adaptación gradual del gusto de los consumidores a un pan menos salado, sin que apenas perciban el cambio. Llegada la hora de evaluar los resultados, el balance es positivo: se ha alcanzado el objetivo e incluso se ha superado, ya que el pan de hoy emplea sólo 16,3 gramos de sal por kilo de harina. Cien gramos de pan contienen hoy unos 490 mg de sodio, frente a los 650 mg que contenía la misma cantidad de pan de hace aún pocos años.

Pan de molde: no todos contienen la misma cantidad de sal 

 

Desde hace varias décadas el pan recién hecho comparte espacio en la panera de los hogares con el pan de molde, muy demandado por los niños por sus agradables textura y sabor. La comodidad de su uso, la posibilidad de que se conserve en buen estado durante días y su empleo como alternativa cuando el pan en casa se agota o nadie se ha acordado de comprarlo son razones de peso que explican el auge del consumo de pan de molde, en detrimento del pan de barra tradicional.
¿Es el pan de molde menos saludable que el pan común? La respuesta la ofreció hace casi cuatro años un comparativo de CONSUMER EROSKI en el que se analizaron muestras de pan de molde blanco y de pan de molde integral: los panes de molde contienen más grasa que el pan común (entre el 2% y el 6% de grasa, según las marcas, frente al 1,5% del pan tradicional), pero no aportan más calorías.
Ahora bien, mientras algunas marcas utilizan aceite de oliva, otras emplean aceite hidrogenado o parcialmente hidrogenado, con lo que la saturación de la grasa es mayor.
Y es que importa tanto la cantidad de grasa del alimento como su perfil lipídico, o relación entre ácidos grasos saturados e insaturados: cuanto mayor sea la proporción de saturados, la grasa es menos saludable. Las grasas insaturadas ayudan a reducir los niveles de colesterol en sangre y a hacer la sangre más fluida, evitando así la formación de trombos, de ahí que se les considere grasas aliadas del corazón y de los vasos sanguíneos.
Al contrario, las grasas trans, que aparecen durante la hidrogenación de aceites vegetales, se comportan de modo similar, e incluso más perjudicial, que la grasa saturada: consumidos con frecuencia aumentan los niveles de colesterol en sangre y dañan nuestra salud. El contenido en sodio de los panes de molde fue desde 500 mg/100g hasta 710 mg/100 g, según las marcas, cuando el pan de barra tiene sólo 490 mg/100g de sodio.
En resumen: para un consumo frecuente, es más saludable el pan de barra que el de molde. Se considera que cuando un alimento contiene más de 700 mg de sodio cada cien gramos, es demasiado salado para la salud, con lo que algunos panes de molde se encuentran en el límite. Pensemos que 100 gramos de pan de molde equivalen a cuatro rebanadas, aunque la cantidad puede variar según el tamaño y el grosor de cada rebanada. Y que sólo esta ración de pan de molde (que se consume a menudo con alimentos salados, como jamón o embutidos, cuya aportación de sal habría que sumar a la del pan) supone ingerir entre 500 y 700 mg de sodio, cuando la OMS aconseja no superar los 2.400 mg de sodio...¡al día!

¿El pan engorda?

El pan es involuntario protagonista de uno de los tópicos más erróneos en torno a la nutrición, el que da por hecho que tanto pan como otros alimentos ricos en hidratos de carbono- pasta, arroz, patatas y legumbres, conocidos como farináceos- engorda mucho, significativamente más que la mayoría de los alimentos. Se enfrenta así a una inmerecida fama, la de ser uno de los causantes del aumento de peso que conduce a la obesidad o, en su versión menos problemática, a una figura poco estilizada.
No puede decirse que una de las características del pan sea su gran aporte calórico. Sin embargo, el pan como soporte de mermelada, salsas, embutidos, patés... sí engorda, pero más por los alimentos que acompaña que por sí mismo. Cien gramos de pan aportan 250 calorías, pero engordan menos que 35 gramos de mantequilla o margarina o que un bollo, que también proporcionan unas 250 calorías.
El motivo es que la grasa de los alimentos se acumula más fácilmente en nuestro cuerpo que los hidratos de carbono complejos, imprescindibles en la alimentación y muy abundantes en el pan y en el resto de farináceos. De ahí que suprimir el pan con la intención de adelgazar (como proponen algunas dietas milagro) puede producir el efecto contrario, ya que su ausencia en nuestra alimentación podría conducir al aumento de la proporción de calorías procedentes de las grasas y las proteínas y se produciría un desequilibrio, además de que se ganaría peso. Lo más conveniente es acompañar cada comida con pan, puesto que más de la mitad de la energía que necesitamos debe proceder de alimentos ricos en hidratos de carbono.

¿EL PAN ENGORDA?

Bueno, una vez mas estoy aqui para hablaros sobre el PAN, la mayoria de personas cuando inician un regimen de adelgazamiento, lo primero que quitan de su dieta es el pan, por que dicen que engorda, graso error, el PAN,no engorda, engorda todo aquello que acompaña al PAN, y asi lo estan dando a conocer actualmente la mayoria de medicos, endocrinos y dietistas, ademas es un alimento necesario en la persona, os copio a continuacion un pequeño articulo referente al tema. Espero os guste.


¿El pan engorda?

 

Muchos creen que para adelgazar o para
mantener un peso adecuado, el primer
alimento que hay que eliminar es el pan,
pero la realidad demuestra que si se
consume en su justa medida, no
engorday ayuda a alimentarse sana y equilibradamente.


Cien gramos de buen pan artesanal
aportan una media de 260 calorías,
lo mismo que media bolsa
de patatas fritas. Los kilos de más
dependen del consumo de pan sino,
en la mayoría de los casos, del picoteo,
de un excesivo consumo degrasas y
sedentarismo.

Eliminar el pan de la dieta es un error,
insisten los expertos en nutrición,
partidarios también de aumentar
su consumo hasta los 250 gramos
diarios que recomienda la Organización
Mundialde la Salud. Una cantidad que
está lejos todavía de los 157 gramos
por persona y día que ingierenlos españoles. 


 

Hola, estoy aqui una vez mas, hoy os voy a invitar a que leais,
EL DECALOGO DEL BUEN PAN.
Es muy interesante, y educativo.


Decálogo del buen pan

El pan nuestro de cada día es sinónimo
   de prosperidad y ventura
Preservemos la excelencia del pan bendito.

Carece de elementos perjudiciales para la salud.
Sustituir el pan por otros componentes en la dieta diaria es un error
El pan es la estrella en la dieta mediterránea. Conservemos su carácter de alimento natural a base de harina, sal, levadura y agua potable.
El pan ayuda a satisfacer las necesidades energéticas, proteicas y minerales
Hagamos del consumo de pan una sana costumbre. Los hidratos de carbono que aporta contribuyen a equilibrar los porcentajes de proteínas, grasa y glúcidos que necesitamos diariamente.
El pan no engorda
No sea ingenuo: no hay alimentos que engorden o adelgacen, el secreto está en el exceso. Un gramo de pan da lugar a 2,5 kilocalorías; un gramo de proteína, a 4; y un gramo de alcohol a 7 kilocalorías.
El pan es el alimento de más fácil obtención
No es comparable a ningún otro por su relación calidad-precio y seguro abastecimiento. Equipara por igual a la aristocracia y a los más indigentes. Es el alimento que consume a diario más de la mitad de la población mundial.
El pan se adapta a cualquier tipo de alimento
Ayuda a que se produzca la sensación de saciedad, contribuyendo a disminuir el consumo abusivo que conduce a la obesidad. Rico en fibra, abrevia eficazmente el tránsito de los residuos alimentarios.
El pan es incomparable por su sabor, olor, consistencia y aspecto agradable
Saquémosle toda su miga. Disminuye el colesterol, convirtiéndose en una parte importante en la prevención de enfermedades coronarias. Contribuye a disminuir la urea en la sangre y aporta vitamina B1 fortaleciendo el sistema nervioso, con ventaja sobre cualquier otro alimento.
El pan orienta la nutrición hacia la satisfacción del gusto
El consumo de pan no cansa. Es imprescindible en cualquier mesa. Hace más apetitosos los alimentos fisiológicamente convenientes y recomendables.
El pan es signo de autenticidad
Los compañeros comparten el pan. Distingue a quien procede con franqueza y lealtad. Ser más bueno que el pan se aplica a personas sumamente bondadosas.
PAN en la mitología, era el dios de los pastores y de los rebaños
Las melodías de PAN eran consideradas tan sobrecogedoras que en los poemas homéricos se dice que superaban la belleza musical de las aves que anunciaban la primavera. Decíase de él que tenía el poder de otorgar todo lo que pedían los hombres. En sus templos ardía el fuego perpetuo.
Bueno confio en que os guste este decalogo es algo de lo que los panaderos nos sentimos muy orgullosos



Hoy queria hablaros un poco sobre el Pan:
Primer
Alimento
Natural




Para ello, me he tomado la libertad de copiar algunos datos historicos y cientificos sobre este maravilloso alimento, fabricado solo con productos naturales y sencillos, como son la harina, el agua y un poco de sal.
Comencemos por un poco de historia:

  • Autor: Por JUAN RAMÓN HIDALGO MOYA
  • Fecha de publicación: 11 de julio de 2001

El pan, una historia lejana y fiel

El pan forma parte indisoluble de la cultura universal de las civilizaciones y ha sido el alimento más consumido por las sociedades de la Antigüedad desde la época del Neolítico, cuando era consumido como simples gachas y harinas y luego, fruto de la interacción de diferentes factores y de la casualidad, se convirtió en tortas con la cocción en horno. Los egipcios dieron un paso más añadiendo masa ya fermentada a la mezcla primaria de harina, agua y sal. La Historia cuenta que son los auténticos inventores del pan fermentado en los primeros hornos de cocción y de la idea de colocar un panecillo a cada comensal. La civilización griega se encargó de perfeccionar las técnicas de panificación, haciendo de las mismas todo un arte. Buena parte de los diferentes tipos de panes y la combinación con masas diferentes -trigo, cebada, avena, centeno, especias, frutos secos, aceite y miel- se la debemos a los griegos, que crearon más de setenta variedades.
En la época romana se mejoraron los molinos, las máquinas de amasar, los hornos de cocción y la técnica para elaborar un pan de más duración para alimentar a las milicias. La cultura del pan se propagó a todas las colonias, si bien en la Hispania los celtíberos ya conocían las técnicas a base de harina de trigo. En la Edad Media, los monasterios se convierten en los principales productores, y es en esta época cuando se produce la mayor intoxicación de la historia por consumo de pan. Ocurrió en Francia en el año 943, y la intoxicación fue provocada por la aparición en el pan de centeno de un hongo parasitario conocido como "cornezuelo". 



Los primeros gremios de artesanos aparecen en el siglo XII, y el pan blanco es considerado un privilegio de las clases sociales más adineradas hasta bien entrado el siglo XVIII. En ese momento, y como consecuencia del progreso de las técnicas agrícolas, de panificación y de molido de la harina, así como por los excedentes de trigo, se extendió al resto de la población y a mejor precio. La industria del pan evoluciona tras la revolución industrial y durante todo el siglo XIX y XX, con nuevas metodologías, técnicas mecánicas y variedades de composición y conservación del pan, hasta llegar a nuestros días.

Creo que por hoy ya esta bien, no quiero cansar ha nadie, ha ser posible mañana continuare con estas cosas sobre el pan.

 *EL COMIENZO*


 No se que escribir, es mas dificil de lo que me imaginaba, hace unos años, tenia mucha facilidad para expresarme escribiendo, cogia papel y lapiz y no tenia mayores problemas para desarollar cualquier tema que me propusiera, ahora me cuesta mas. Cuando lei por primera vez la informacion para crear este espacio, decia que era muy sencillo, que solo tenia que hablar de mis aficiones, fueran las que fueran, y mis experiencias, ahora casi no se por donde empezar.

Como creo que ya he dicho, soy un hombre de 59 años, nacido en Cullera, Valencia,España, mis padres eran propietarios de un horno panaderia en esta ciudad y era conocido como"EL FORN DE GARCIA". El horno era muy conocido en el pueblo y mi padre tenia mucha iniciativa, y servia el pan y desayunos, a la mayoria de hoteles y restaurantes de la ciudad.

En la foto que encabeza este comentario, esta mi padre, un trabajador de la casa y el niño soy yo con apenas un año. Proximamente continuare hablando de mi y de m familia.

Gracias, por leerme y aguantarme

domingo, 3 de junio de 2012

XEEEE QUE BOOOO!!!

XEEEE QUE BOOO!!!

 Articulo publicado por Ferran Sanz en la "RIBERAEXPRES.COM

Tothom tranquil. Aquest dissabte no vos parlaré ni de política, ni de Bankia, ni de l’atur, ni de la més que probable i futura intervenció que ens espera, ni –com diu Arguiñano en un vídeo que està fent furor la xarxa– de gàngsters i “gorileros”, en primer lloc per no cansar-vos, i després per no posar-me –més encara– de mala bava. La realitat és la que és i no la podem amagar –ja voldrien alguns, sempre defugint responsabilitats– però sí que m’interessaria desemboirar-vos una miqueta, ni que siga per uns instants, i ajudar-vos a fer evasió amb aquestes ratlles, si voleu, dels problemes diaris. M’agradaria, per tant, que us quedara –mai millor dit– un bon sabor de boca després d’una setmaneta carregada de mals averanys i prediccions temibles, perquè –ja tocava– vaig a parlar de gastronomia.

Sempre m’ha agradat la cuina i no només el fet –comú a la totalitat d’individus– de menjar-me’n els plats, uns més que d’altres, sinó també el de fer-los i gaudir-ne alhora, tant del seu procés d’elaboració com de la presentació final amb la qual són parats a taula. Supose que és, com tot a la vida, qüestió d’interès; en tens o no en tens, pel que siga, i t’hi aficiones, més o menys, depenent d’un estímul concret, d’una persona determinada, d’un fet potser casual. No diria que vaig tindre una persona concreta en qui fixar-me –fora de ma mare o la meua iaia Rosa, i posteriorment de mon pare, bon cuiner també– a l’hora d’interessar-me pels fogons, però sí un punt d’inflexió a partir del qual a la curiositat que sempre hi havia sentit, es va unir la necessitat de menjar alguna cosa de trellat.
Recorde que ma mare decretà, un bon dia –fa mil anys d’això, jo en devia tindre uns tretze o catorze– que els diumenges per la nit es desentenia de la cuina: qui volguera menjar de calent, s’havia d’espavilar. I allà començà tot. Vaig fer, doncs, els primers tempteigs amb paelles i cassoles, els primers fregits, les primeres truites; més tard, els primers sofregits i després ja alguna coseta més elaborada. La meua germana menuda sempre em diu: “amb la por que li tenies al foc, de xiquet, i mira la gràcia que has tingut després fent guisaos”. I té tota la raó del món! Era una pel·lícula veure’m encendre el foc amb mistos, perquè no m’agradava gens sofrimar-me els incipients pelets que m’eixien a mans i braços… Bé, ja n’he contat prou, el julivert que no isca!
Cuinar –sofregir, guisar, enfornar, coure… totes les variants– requereix, en tot cas, –no descobriré Amèrica, ara– tres coses bàsiques: temps, bons ingredients i que t’agrade. Com cuidar un jardí o un hortet, la tasca vol dedicació, amor propi, i el bon gust suficient per aconseguir un resultat digne i satisfactori. També t’equivoques i vas progressant a base de fer, al principi, autèntics cutxapandos gens mengívols que posen en dubte la teua salut mental, però acabes fent-t’hi i al final, com tot allò que adquireixes, agraeixes haver-ho après, perquè és un dels atuells que t’acompanya la resta de la teua vida. Quan ja passes a guisar per a la gent a part de per a tu mateix –a València en general, i al meu poble en particular els homes solem fer els menjars comunals– les satisfaccions augmenten.
A qui no li agrada, després d’haver fet una bona paella, una bona cassola d’arròs al forn, un bon all-i-pebre, un arròs a banda o una simple barbacoa, que li diguen com a recompensa immaterial –caient en el perill que et diguen “alabanciós”– les màgiques i simples paraules: “xee, que booo”, amb la e del “xee”, per suposat, oberta i llarga. Representa la constatació d’un plaer per als sentits, la necessitat primària de menjar sublimada a una activitat transcendent. I no exagere, encara que ho semble! Pregunteu-li, per exemple, al que tanca els ulls quan menja –molta gent ho fa, el meu nebot Miquel sense anar molt lluny, sempre i quan no siguen verdures, clar–; però lamentablement les presses ens dominen i no dediquem el temps que toca a assaborir i a pair ben paït allò que ens entra pel pap.
No parlaré dels hàbits alimentaris entre la nostra joventut –i la que no és tan jove– perquè em recorda un debat bastant recent, lligat a certs horaris, però sí que diré que som el que mengem i que moltes malalties que patim o patirem estan relacionades directament amb què ingerim i sobretot amb com ho fem. No és broma. Per això cal, cada vegada més, menjar sa i equilibrat, interessar-te per les propietats i condicions d’allò que comprem o cultivem, i ben especialment valorar i agrair la feina, les innovacions i les aportacions dels que cuinen, dels que ens delecten amb el seu treball –siguen professionals o no–, dels que empren un temps preciós en fer-nos estimar la bona taula i fan que apreciem els bons ingredients de la nostra terra, que en són molts i variats.
Ara ja fa calor, i no abelleix guisar tant com a l’hivern, però el mercat –el de tota la vida, no el que ens governa les vides– té solucions per a tot. Les neveres van omplint-se –i fan un goig a males ja– de menges fresquetes, agradables, lleugeres, que costen menys d’elaborar però que et satisfan d’igual manera o fins i tot més encara. És temps, doncs, d’amanides de tota classe i condició, de gaspatxos, de l’excel·lent verdura i fruita de temporada, dels gelats tan bons que n’hi ha –ai, l’operació bikini, que comença a perillar!– i també d’innovacions, d’atrevir-se a posar en pràctica aquells consells o executar –en el bon sentit– aquelles receptes que et comenten o que et recomanen amb especial afany. És temps de sopar a la fresca o al balcó, és temps d’aliments que t’entren sense grans dificultats…
Avui, però, aprofitant que em queden alguns napicols de mon pare, em faré un arrosset d’ossos “del corbet”, botifarra –encara en tinc, de valenciana, estic començant a rematar existències del congelador– i l’esmentada hortalissa. Boníssssim! Sí, ja ho sé… És un menjar més de d’hivern que de d’estiu, però bah! El deixaré reposar, primer, mentre em faig l’aperitiu, després m’estacaré un Montecristo –encara me’n queden un parell, enguany els he fet durar– i després estirarem les cames una miqueta; a la nit alguna cosa lleugera –una amanida, alguna peça de fruita– i  llestos. Fruir d’un bon plat, de l’abans i del després, no té preu. Gaudim, mentre puguem, de les coses bones que té la vida, abans que el mercat –ara sí, el que ens governa la vida– ens faça, més encara, la guitza.
I és que, passe el que passe, amb la panxa plena segur que ho veiem tot d’una altra manera…
Besets i abraçades. Fins la setmana vinent!
Ferran Sanz
Calafell, 2 de juny de 2012